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Puntos clave
Antes de elegir o renovar un software de facturación, pide al proveedor ocho evidencias: versión concreta, declaración responsable, registros y QR, series, rectificaciones y anulaciones, exportación, integraciones y alcance frente al SII. El RRSIF no es lo mismo que una modalidad Veri*Factu ni que la futura factura electrónica B2B.
- Pide la declaración responsable del productor para la versión exacta que vas a usar; no es una homologación emitida por la AEAT.
- Comprueba cómo crea, conserva, encadena y exporta los registros de facturación, además del QR cuando corresponda.
- Separa el cumplimiento del RRSIF de Veri*Factu y de la factura electrónica B2B: son obligaciones y calendarios distintos.
- El SII excluye a sus sujetos del RRSIF respecto de sus propias facturas; confirma tu situación antes de comparar productos.
Elegir un software de facturación para 2027 no consiste en buscar una insignia de “cumple” y dar el proceso por terminado. Para un autónomo o una pyme, la decisión real es más práctica: saber qué versión vas a usar, qué puede demostrar el proveedor y cómo evitar que un cambio de programa te deje sin trazabilidad.
La fecha también depende de tu situación. La adaptación se aplica antes del 1 de enero de 2027 a los contribuyentes del Impuesto sobre Sociedades y antes del 1 de julio de 2027 al resto de obligados dentro del ámbito. No todos están incluidos: por ejemplo, los sujetos al SII quedan excluidos respecto de sus propias facturas. Antes de comparar precios, confirma ese punto con tu gestoría.
1. ¿Qué versión exacta vas a utilizar?
No basta con que una web diga que el producto está preparado para el RRSIF. Pide el nombre y la versión concreta del sistema, la fecha de esa versión y qué módulos quedan incluidos. Una actualización posterior puede cambiar el alcance de la declaración responsable o la forma de generar registros.
Pide también el procedimiento para actualizar sin perder el historial. La migración debe conservar la trazabilidad de las facturas y permitir identificar qué sistema creó cada registro. Si el proveedor solo responde con una promesa genérica, todavía no tienes una evidencia comparable.
2. ¿Existe una declaración responsable verificable?
La evidencia central es la declaración responsable del productor para la versión concreta. No la confundas con una homologación o certificado expedido por la AEAT: la Agencia explica que la responsabilidad documental corresponde al productor del sistema.
Comprueba quién firma, qué versión cubre y dónde se conserva el documento. Si trabajas con una gestoría, acuerda quién lo archivará y cómo se recuperará si cambias de proveedor. Así evitas depender de una captura de pantalla comercial que no identifica el sistema real.
3. ¿Cómo genera y conserva los registros?
El sistema debe permitir reconstruir la secuencia de facturación. Pregunta cómo crea los registros de alta y de anulación, cómo los encadena y cómo conserva los datos originales. Pregunta igualmente qué sucede cuando corriges una factura: rectificar no debería borrar silenciosamente el registro anterior.
Solicita una demostración con un caso sencillo: emitir una factura, rectificarla y anular otra. Pide ver qué queda guardado, qué usuario o proceso lo realizó y qué exportación puedes obtener. La prueba vale más que una lista de iconos.
4. ¿Qué ocurre con el QR y la factura entregada?
Cuando el formato y el supuesto estén dentro de los requisitos aplicables, el sistema debe generar el QR y los datos asociados de forma coherente con el registro. Pide una factura de ejemplo y comprueba que el QR no se rompe al descargar el PDF o enviarlo por correo.
No guardes un QR como imagen independiente ni lo edites después. El objetivo es que la factura entregada y el registro que conserva el sistema sigan siendo la misma operación. Si el proveedor habla de “QR fiscal” sin explicar cuándo aparece y qué información relaciona, pide una aclaración por escrito.
5. ¿Puedes gestionar series, rectificaciones y anulaciones?
Una solución útil debe hacer visibles las series que utilizas: por ejemplo, una serie ordinaria y otra para rectificativas. Revisa quién puede crear o cambiar una serie y qué rastro queda de esa modificación.
Haz tres pruebas: una factura rectificativa que sustituye a otra, una rectificación por diferencias y una anulación. Comprueba que el sistema mantiene la relación entre documentos y que no convierte una operación corregida en una factura nueva sin contexto. Estas pruebas son especialmente importantes si varias personas facturan o si la gestoría revisa la información.
6. ¿Qué puedes exportar si cambias de proveedor?
Pregunta por una exportación completa y utilizable: registros, metadatos, series, facturas y relaciones entre rectificaciones y anulaciones. Averigua el formato, el período que cubre y si puedes descargarlo sin intervención manual del soporte.
Haz una copia de prueba antes de contratar. Un PDF de cada factura no equivale a una exportación estructurada. Si el proveedor no puede explicar cómo entregar los datos ante una comprobación o una migración, el coste de salida está oculto.
7. ¿Qué integraciones están realmente confirmadas?
“Integrado con todo” no es una especificación. Lista las conexiones que necesitas —por ejemplo, tu gestoría, la tienda online o el cobro— y pregunta qué datos entran, cuáles salen y quién corrige un error.
En Invoo, la propuesta es mantener la facturación clara y la gestoría conectada, no convertir el producto en un ERP. Por eso la pregunta correcta es si la integración concreta que necesitas está disponible y documentada, no si el proveedor promete cubrir cualquier proceso de tu negocio.
8. ¿Dónde encajan Veri*Factu, el SII y la factura B2B?
El RRSIF define los requisitos del sistema informático de facturación y admite dos modalidades: VeriFactu y sistemas no VeriFactu. No presentes una modalidad como si fuera toda la regulación.
El SII es otra pieza: sus sujetos están excluidos del RRSIF respecto de sus propias facturas. Y la factura electrónica B2B es un proyecto normativo separado, con calendario propio. Si una página comercial mezcla las tres cosas en una sola promesa, pide que las separe por escrito.
Una comparación que puedas repetir
Antes de elegir, prepara una tabla con estas ocho preguntas y una columna de evidencia: documento, captura de una prueba, enlace a la ayuda o respuesta firmada del proveedor. Compárala con tu gestoría y guarda la versión del producto que has evaluado.
La mejor elección no es la que enumera más funciones, sino la que te permite facturar con claridad, conservar el rastro de cada cambio y saber a quién acudir cuando llegue una actualización. Si buscas una herramienta centrada en facturación y conexión con tu gestoría, empieza gratis con Invoo: 14 días gratis, sin tarjeta.
Preguntas frecuentes
Las cuatro diferencias que más confusión generan están resumidas arriba: RRSIF no equivale a Veri*Factu, una declaración responsable no es una homologación de la AEAT, el SII tiene su propia exclusión y la factura B2B sigue otro calendario. Si tu caso combina varios sistemas o regímenes, lleva esta lista a tu gestoría antes de contratar.
Fuentes y referencias
- AEAT — Ampliación del plazo de adaptación de los sistemas de facturación
- AEAT — Cuestiones generales de los sistemas informáticos de facturación
- AEAT — Declaración responsable del productor
- AEAT — Ámbito de aplicación y exclusión del SII
- AEAT — Facturación electrónica obligatoria entre empresas
Última verificación: Agosto 2026
Aviso importante
Este artículo tiene un propósito educativo e informativo. La información proporcionada no constituye asesoramiento fiscal, legal o profesional. Las normativas fiscales pueden cambiar y cada situación es única.
Para decisiones específicas sobre tu negocio, consulta siempre con un asesor fiscal o gestor profesional que pueda analizar tu caso particular.



