Shopify y VERI*FACTU: 5 comprobaciones para 2027

¿Vendes con Shopify? Revisa pedidos, series de factura, devoluciones, TPV y software ante los plazos de VERI*FACTU de 2027, sin dar por hecho el cumplimiento.

Análisis•
Shopify y VERI*FACTU: 5 comprobaciones para 2027

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Puntos clave

Vender con Shopify no determina por sí solo cómo cumples VERI*FACTU. Antes de 2027, identifica el sistema que expide tus facturas, separa pedidos y cobros, revisa las series y documenta el flujo de devoluciones para que cada cambio tenga un rastro claro.

  • Shopify gestiona pedidos y puede generar ciertos documentos, pero debes identificar qué sistema expide cada factura de tu negocio.
  • Las entidades sujetas al Impuesto sobre Sociedades deben adaptar sus SIF antes del 1 de enero de 2027; el resto de obligados, antes del 1 de julio de 2027.
  • Una devolución, un reembolso y una factura rectificativa no son sinónimos: revisa qué documento y registro exige tu flujo.
  • Concilia por separado pedido, factura, cobro del TPV, comisión y abono para explicar cada diferencia.

Una tienda online puede cerrar un pedido en segundos y, sin embargo, dejar cinco rastros distintos: el pedido, la factura, el cobro del cliente, la liquidación del proveedor de pagos y, si algo vuelve, la devolución o el reembolso. Shopify ayuda a gestionar varias de esas piezas, pero no convierte automáticamente el circuito entero en un circuito fiscal correcto.

Esta distinción será especialmente importante en 2027. Las entidades que presentan el Impuesto sobre Sociedades deben tener sus sistemas informáticos de facturación adaptados antes del 1 de enero de 2027; el resto de obligados tributarios incluidos en el ámbito, antes del 1 de julio de 2027. No son fechas para esperar a que aparezca un aviso: son una razón para dibujar ahora cómo viaja cada venta desde el pedido hasta la factura y el cobro.

No necesitas convertir la tienda en un proyecto técnico. Sí necesitas responder con claridad cinco preguntas: quién expide la factura, cómo se separan las series, qué sucede cuando hay una devolución, cómo se explica el neto del TPV y qué software guarda los registros de facturación. Esta guía es una lista de revisión, no una promesa de que todos los modelos de Shopify, plugins o integraciones encajen igual.

1. Empieza por el sistema que expide la factura

Un pedido no es necesariamente una factura. Shopify puede guardar datos de venta, calcular impuestos en determinados flujos y ofrecer facturas con IVA para pedidos que cumplan sus condiciones. Sin embargo, que una pantalla muestre una factura o que una app genere un PDF no responde por sí solo a la pregunta decisiva: ¿qué sistema utiliza tu negocio para expedir la factura y crear su registro de facturación?

El Reglamento de sistemas informáticos de facturación se refiere a los sistemas que se utilizan para expedir facturas, incluidas las simplificadas, cuando los usa un obligado al que se aplica la norma. La AEAT explica que, al emitir la factura, el sistema genera un registro de facturación con medidas de seguridad y control. No se trata de exigir que cada herramienta de ecommerce haga todo; se trata de no dejar sin dueño el momento en que se expide la factura.

Haz la primera comprobación con una frase concreta:

Para una venta creada en Shopify, la factura se expide desde __________ y el registro de facturación lo genera __________.

Si ambos espacios contienen el mismo sistema, documenta el flujo y comprueba sus características. Si son distintos, aclara qué dato pasa de uno a otro, quién controla la fecha de expedición y cómo evitas que una venta se facture dos veces o no se facture. No basta con que los importes coincidan «casi siempre».

También diferencia los documentos que el cliente ve del documento fiscal que emites. Shopify indica que sus facturas con IVA automáticas requieren determinadas condiciones —por ejemplo, que el pedido se procese mediante Shopify Payments y que se cumplan los requisitos configurados—. Esa funcionalidad puede ser útil para un flujo concreto; no autoriza a deducir que cubre todos tus canales, países, tipos de pedido o obligaciones de registro.

Si utilizas Invoo para expedir la factura, Invoo emite facturas ordinarias, simplificadas y rectificativas con SIF compatible con VERI*FACTU. Aun así, la decisión operativa sigue siendo tuya: define qué ventas llegan a Invoo, qué serie les corresponde y quién revisa las excepciones. Invoo no es un TPV de tienda física ni sustituye la configuración fiscal de Shopify.

2. Revisa series, canales y datos antes de que el pedido se convierta en factura

La segunda comprobación es de orden. Una tienda puede vender desde la web, enlaces de pago, una aplicación, marketplaces o un punto físico. Aunque el cliente perciba una única marca, esos canales pueden tener datos, fechas y responsables distintos. Antes de automatizar, decide qué canal alimenta cada serie de facturación y deja una regla escrita para las ventas que se corrigen o se cancelan.

Una serie no es un adorno visual. Debe permitir seguir la numeración y entender qué facturas pertenecen a un mismo flujo. No inventes una serie nueva solo porque cambiaste una plantilla, conectaste una app o abriste una promoción. En cambio, si existe una razón real para separar circuitos —por ejemplo, una serie específica para facturas rectificativas—, asegúrate de que la regla esté aplicada por el sistema que realmente emite.

Para cada canal, comprueba:

  • De dónde procede el identificador del pedido y dónde se conserva.
  • Qué fecha llega al sistema de facturación y cuál es la fecha real de expedición de la factura.
  • Qué datos del cliente se transfieren y qué haces si faltan datos para el tipo de factura que necesita.
  • Qué serie se aplica y quién puede cambiarla.
  • Qué sucede con pedidos manuales, borradores, pagos posteriores o ventas creadas fuera de Shopify.

No trates todos los pedidos como idénticos. Shopify distingue, por ejemplo, entre determinados pedidos para los que puede generar facturas con IVA y otros flujos de venta. Tampoco toda venta online termina con el mismo importe: pueden existir descuentos, envío, impuestos, tarjetas regalo o ajustes. El objetivo no es adaptar la factura a cualquier campo de un pedido, sino comprobar que el documento final refleja la operación que realmente corresponde.

Antes de elegir o modificar un software, revisa también si puede trabajar con las facturas simplificadas que emitas. El ámbito de los SIF incluye las facturas simplificadas cuando el sistema se utiliza para expedirlas. Puedes ampliar esta revisión con la guía de requisitos de la factura simplificada y la guía general sobre VERI*FACTU para autónomos y pymes.

3. Trata devolución, reembolso y factura rectificativa como eventos distintos

La tercera comprobación evita uno de los errores más caros de una tienda: asumir que pulsar «reembolsar» resuelve todo lo demás. En Shopify, una devolución puede referirse a la recepción de artículos del cliente y un reembolso puede devolver total o parcialmente un pago. Puede incluso repartirse entre medios de pago o combinarse con crédito de tienda según el flujo. Eso describe la operación comercial y de pago; no sustituye automáticamente la documentación que corresponda a la venta original.

Por eso, para cada devolución, conserva una secuencia mínima:

  1. Pedido original e importe facturado.
  2. Artículos devueltos, cancelados o modificados y su fecha.
  3. Decisión comercial: devolución física, reembolso, cambio o crédito de tienda.
  4. Documento de facturación que corresponda, si hay que modificar una operación ya facturada.
  5. Movimiento de pago y referencia con la que se devuelve el dinero.

No todas las devoluciones generan el mismo resultado fiscal ni todos los pedidos tendrán el mismo documento de origen. Un error de importes, una anulación antes de expedir factura, una devolución parcial después de la venta o un cambio de producto pueden requerir revisiones distintas. La pauta segura es no borrar una factura original para «hacer que desaparezca» la devolución. Identifica primero qué sucedió comercialmente y revisa el documento que debe dejar constancia de la modificación.

Esta separación también protege tu conciliación. Si Shopify muestra una reversión o un reembolso, ese dato debe poder enlazarse con el pedido, la factura y la salida de dinero. Cuando no coinciden las fechas, no fuerces una conclusión: anota por qué el pedido pertenece a un período, el reembolso a otro y el abono bancario a otro distinto.

4. No confundas el cobro del TPV con la factura ni con el abono neto

La cuarta comprobación ocurre después de vender. El cliente puede haber pagado 121€, pero la cuenta bancaria recibir 117,37€ porque el proveedor de pagos dedujo su comisión o porque la liquidación agrupó varias operaciones. Ese abono neto no reescribe la factura emitida al cliente. La factura documenta la venta; la liquidación del proveedor explica las comisiones, los cobros agrupados y, en ocasiones, los reembolsos o ajustes.

Con Shopify Payments u otro proveedor, guarda tres referencias:

  • La factura y el pedido que documentan la venta.
  • La transacción de cobro o reembolso del cliente.
  • La liquidación que llega a tu cuenta, con sus comisiones y operaciones incluidas.

Después vincúlalas en una revisión simple. Si una liquidación cubre diez pedidos, no la asignes a una sola factura. Si el cliente recibe un reembolso parcial, comprueba que el importe se relacione con la devolución y no quede oculto como una diferencia bancaria. Y si usas un proveedor de pagos distinto, no supongas que el calendario, los campos o los documentos son iguales a los de Shopify Payments.

La diferencia entre bruto facturado y neto ingresado es una fuente habitual de errores, sobre todo al cerrar el trimestre. La guía sobre factura, comisión y abono neto explica cómo separar esos documentos sin convertir la comisión en un descuento de la venta. En esta revisión, la pregunta es más amplia: ¿puedes explicar cada venta, cada devolución y cada abono con una cadena de evidencias coherente?

5. Deja una ficha de cinco comprobaciones antes de 2027

No necesitas esperar a que todos los pedidos sean perfectos para empezar. Elige una semana real de ventas —incluye, si puedes, un descuento, una devolución y un cobro agrupado— y completa una ficha por flujo:

ComprobaciónEvidencia que debes identificar
Sistema que expideNombre del SIF y responsable de la factura
Series y canalesRegla de numeración y origen de cada venta
DevolucionesPedido, decisión comercial, documento y reembolso
TPV y bancoTransacción, comisión, liquidación y abono
RegistrosDónde se conserva cada dato y quién revisa excepciones

La ficha no sustituye un asesoramiento fiscal ni convierte un plugin en certificado. Sirve para descubrir huecos antes de enero o julio de 2027, según tu caso. Si una columna se queda en blanco, has encontrado una pregunta que debes resolver con tu asesoría, con tu proveedor de facturación o con quien gestione la tienda.

La regla final es sencilla: no elijas una solución por el logo que aparece en una integración. Pide una explicación del flujo completo y conserva las respuestas relevantes: quién expide, qué registro se genera, cómo se corrige una venta y cómo se mantiene el rastro cuando un pedido cambia. La AEAT separa expresamente los requisitos del SIF de otras herramientas de gestión; esa separación es precisamente la que una tienda online necesita hacer visible.

Preguntas frecuentes


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Fuentes y referencias

Última verificación: 28 de septiembre de 2026

Aviso importante

Este artículo tiene un propósito educativo e informativo. La información proporcionada no constituye asesoramiento fiscal, legal o profesional. Las normativas fiscales pueden cambiar y cada situación es única.

Para decisiones específicas sobre tu negocio, consulta siempre con un asesor fiscal o gestor profesional que pueda analizar tu caso particular.